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Palabra Digital

Propaganda rusa contra la comunidad LGBT+

El gobierno ruso no solo da de que hablar por el acelerado desarrollo de la vacuna contra la Covid-19. Su nulo respeto hacia los derechos de la comunidad LGBT+ enciende las alarmas.

Por: Tamara Benavides

La afrenta contra la comunidad LGBT*

Si bien se sabe que en Rusia hay un estigma contra las prácticas homosexuales, el presidente Vladimir Putin no aúna a la situación. El pasado 13 de febrero en sesión con el parlamento el mandatario no titubeó al afirmar que mientras él sea presidente:

“No habrá matrimonio homosexual en Rusia”.

La aseveración, que se dio luego de una propuesta legislativa, no pasa desapercibida en un país donde, según Ígor Kochetkov activista de la Red LGBT Rusa, una de cada seis personas –el 15%– son atacadas físicamente cada año debido a su orientación sexual o identidad de género.

Sin embargo, la cifra no se puede constatar. En el Kremlin la comunidad LGBT+ no es reconocida como un grupo social en el código penal. Lo que dificulta la labor de juzgar las agresiones homófobas y tránsfobas como delitos de odio.

Hasta hace 27 años en en Rusia la homosexualidad era considerada un delito. Incluso, no se cambió la percepción de que era un trastorno mental hasta el año de 1999.

El rédito político del odio

Las declaraciones de Putin –quien llevan más de 20 años en el poder– no son fortuitas ya que agenda política ultraconservadora la respalda la Iglesia Ortodoxa. La principal opositora de los homosexuales y del matrimonio entre personas del mismo sexo.

Fuente: ALEXIS MRACHEK

Tan solo en el 2013 el parlamento aprobó la “Ley de Propaganda”, la cual prohíbe la “promoción entre menores de las relaciones sexuales no tradicionales”.

El mandato que pretende proteger a la niñez se volvió una excusa para violentar a los miembros de la comunidad LGBT+. Según testimonios de las ONG antes mencionadas, si antes recibían palizas en la calle por ser diferentes, ahora son justificabas bajo el argumento de que los homosexuales están “haciendo propaganda” de sus prácticas.

Esta ley también ha valido a los detractores para reprimir proyectos como Children 404. Este busca ser un medio de información y apoyo para niños y adolescentes de dicha comunidad. Inclusive el sitio web ha sido bloqueado y multado con 50,000 rublos –14,589 pesos (al cambio del 14 de febrero)– por “pervertir a los niños”.

Foto: Archivo

La satanización de lo distinto

Esta satanización de la comunidad LGBT+ solo es la punta del iceberg de otros problemas que asechan al mundo. Bajo el argumento de mantener a las instituciones (sean cuál sean estas) se reprimirá a diestra y siniestra, de maneras cada vez más elaboradas, para mantener el control heteronormado.

Un sondeo del Centro Levada, realizado en 2013, arrojó que para el 37% de los rusos la homosexualidad era una enfermedad a tratar y el 18% consideraba que debía ser perseguida, la misma encuestadora reveló que para 2019 el 47% de rusos coincidieron en que la comunidad LGBT+ debería tener los mismos derechos que el resto de la población.

Los resultados de mayor apertura se dieron entre los encuestados más jóvenes, así que el cambio de mentalidad se puede dar, la homofobia no es algo propio del humano sino una construcción social.

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