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Maternidad

“Maternidad” un concepto clave para hablar del aborto

El concepto de maternidad que actualmente se tiene debe desaprenderse y reconstruirse, especialmente en esta nueva ola de derechos reproductivos. Colectivos y pensadoras feministas insisten en la necesidad de establecer lazos de entendimiento y sororidad.

Por: Fernanda Silverio

El 7 de septiembre, la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró inconstitucional criminalizar el aborto de manera absoluta.

Esto inválido el artículo 196 del Código Penal de Coahuila que establecía una pena de prisión a la mujer o profesionista que practicara una interrupción del embarazo.

Ahora se sabe que considerar como delito el aborto consentido atenta contra los derechos humanos y los derechos reproductivos.

En este sentido, anular el derecho de autonomía reproductiva vulnera la dignidad de las mujeres y las personas con capacidad de gestar, creando en consecuencia un mecanismo de violencia de género.

UNA CONVERSACIÓN BASTANTE POLARIZADA

Desde que el tema llegó este año a la SCJN, se abrió una brecha de debate entre grupos autoproclamados a favor de la vida y otros colectivos feministas se han enfrentado de manera pública.

Y si bien es una conversación que urgía comenzar, hace falta dirigir la mirada a la maternidad, un concepto clave para entendernos entre mujeres de forma sorora.

VIOLENCIA Y MATERNIDAD

Los feminismos llevan décadas delineando y siguiendo el rastro de las múltiples violencias que se viven dentro y fuera del hogar y que, por consecuencia, están arraigadas en las sociedades.

Una de las más importantes son los estereotipos de género, los cuales poseen una influencia enorme en los imaginarios que se construyen alrededor de lo que significa ser mujer y madre.

Por eso, una de las batallas más relevantes del feminismo actual es lograr que la maternidad sea una elección y no una imposición. 

LA MADRE: UNA FIGURA IDEALIZADA PERO MINIMIZADA

“El sueldo de las amas de casa  debería ser de 82 mil 500 pesos al año. Es decir, de más de $7 mil 200 pesos al mes.”

Estos datos por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), es una de las muchas señales de alarma que hablan de cómo alrededor de la maternidad hay relaciones de poder y subordinación que incrementan la desigualdad.

Hablar de maternidad desde una perspectiva feminista ha implicado hacer visible el trabajo de los cuidados, incluso el no es remunerado aunque sostiene la vida. 

Como el área económica y laboral, existen muchas otras aristas desde las que las mujeres somos desplazadas y discriminadas, aún fungiendo como madres.

¿LA MUJER SOLO EXISTE PARA ENTREGARSE AL OTRO?

La antropóloga mexicana Marcela Lagarde ha hablado en varias ocasiones de cómo el ser mujer, bajo el sistema patriarcal, significa entregarse.

Esto no solo implica sus tareas diarias, sino un estilo de vida dedicado servir, dar y cuidar al otro. De ahí la idea de que los cuerpos de las mujeres deban estar al servicio de alguien y algo más.

Pero estos análisis y críticas han tenido un efecto totalmente contrario a lo que los feminismos deberían buscar: la devaluación de la maternidad y de quienes la ejercen.

DESAPRENDER PARA CONSTRUIR PUENTES

Después de entender estas relaciones totalmente desiguales y violentas hace falta cuestionarse, ¿qué implica esto al relacionarse entre quienes eligen ser madres quienes no desean seguir este camino?

La filósofa feminista María Lugones habla de “la percepción arrogante” exhortando a explorar el tema de la maternidad desde una mirada incluyente de las experiencias de otras.

De acuerdo con la argentina, urge deshacernos de esa mirada que “es la que nos impide amar e identificarnos con la otra”. En ese sentido, sólo desde una supuesta superioridad se puede mirar de forma arrogante a alguien más, y esto puede resultar en opresiones y relaciones de poder dañinas, incluso desde el feminismo.

RECONOCIENDO OTRAS REALIDADES Y MATERNIDADES

Otras teorías resaltan la importancia de entender la maternidad como una experiencia que no es exclusiva de las mujeres cisgénero de clase media.

También existen hombres transgénero gestantes y su reconocimiento es crucial para hacer del debate entorno al aborto algo justo.

La maternidad tampoco implica lo mismo para estos grupos tradicionalmente reconocidos, que para las comunidades que han sufrido políticas de exterminio como la esterilización forzada.

Sus historias de resistencia histórica ante la colonización y genocidio también deben tener lugar en este debate.

RUMBO A UN FUTURO SORORO

María Lugones insiste en que para amar y forjar relaciones libres de opresión, hay que entender la maternidad como algo más que “un cuerpo para otros”.

Pero al mismo tiempo, también es imperativo “viajar a los mundos” de quienes ejercen la maternidad y entenderles como personas completas y complejas.

Cuidar que el activismo en torno al aborto no sea limitante en su entendimiento y acercamiento a la maternidad es urgente.  Especialmente si  lo que se busca es un feminismo que busque crear realidades más justas.

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