Porque lo escrito no sólo está en el papel

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Palabra Digital

Ensayo

Géneros periodísticos licenciatura

Segundo lugar
Abrasa al que abraza su ignorancia

Por: Emiliano Fernández Ortiz

Te llamaremos Major, como el cerdo —realmente jabalí, pero tú eres más cerdo que jabalí— que
organiza una rebelión en una granja cuando se ha percatado que el dueño de la misma se lleva
todas las ganancias —sólo que tú no eres capaz de levantar la mano para exhibir lo que está mal
en tu oficio—. Mr. Jones será tu “estilo periodístico”.
Entonces, como quedamos, tú eres el cerdo que no comprende las formas y diversidad de la
escritura más allá de una afabilidad inútil. Desconoces las reglas que éstas conllevan, e incluso me
aventuro a decir que no has hecho más que mal escribir pensando que eres una piola, vaya, que
eres un chingón.
El párrafo anterior terminó con una tropicalización del uso del lenguaje, te lo aclaro para que lo
entiendas.
Las normas técnicas de Miguel López Ruíz son para ti un cúmulo de palabrería sinsentido. Tu
ignorancia afecta a un tercero porque tu “crítica informativa” —vaya que sin fundamento—
realmente es absurda si no cumple su objetivo, criticar objetivamente.
Nos deberíamos cuestionar el verdadero papel que juegas en la posición que ocupas. No sabes
leer los acontecimientos —o tal vez no quieras—, tampoco sabes escribir, por tanto, no deberías
trabajar en este oficio.
Únicamente perpetúas la mala escritura y la desinformación, desistes la autocrítica e introspección
cuando no recalcas los errores que te atañen espetar. Claro que no tienes la obligación de conocer
las reglas gramaticales… una disculpa, es tu obligación conocerlas y saberlas manejar, ya que de
eso requieres para ejercer tu trabajo, al menos si quieres hacerlo bien y no como lo realizas con la
propagación de falacias, vaya, fake news.
He observado que he cometido un gravísimo error —valga el uso del superlativo—, tú no eres un
cerdo ya que éste se revuelca en el lodo porque no conoce más. Más pero sin en cambio —claro
que que está mal escribido, pero es para que tu arrogante e histriónico cerebro lo pueda
comprender— tú has decidido embarrarte en los desechos de los demás, vaya, la mierda del otro.
Por decisión propia sigues lo que se te dice en la redacción, incluso cuando tú mismo deberías
tener un propio criterio que te permita ver que no es bueno seguir a las ovejas que han marcado el
camino.
Mientras que Marlow —de Conrad— encontró el corazón oscuro del imperialismo y se resistió a
este, tú no quieres rebelarte al sistema que te impuso escribir sin informar más allá de lo evidente.
Incluso Major vio los errores de su sistema.
Pero bueno, existen redactores para terminar de dar forma y traducir el texto a un vago lenguaje
que el vulgo pueda entender —claramente esta traducción, o escritura, a algo vulgarmente
simplista es el mayor error de nuestro oficio.

Con la suficiente soberbia de admitir errores y el porqué de éstos. Te justificas con una disculpa a
pie, o con un contenido que “aclare” tus errores, sin nunca realmente aceptar que le has fallado a
la sociedad que pone fe casi ciega en tus palabras.
No eres más que lo contrario de lo que Virgilio le fue a Dante.
Nos han pintado la idea de que existe libertad en lo que hacemos, pero no se nos ha expresado
claramente que la verdad de ser libre no es como se ha dibujado en nuestro imaginario colectivo
periodístico… hay condiciones preexistentes bajo la afirmación.
¿Qué hacer cuando eres el único sobreviviente del ballenero que se enfrentó a la gran bestia
blanca? Impartir el conocimiento que esto te contrajo sería la respuesta sensata, pero tú te quedas
con las riquezas para ti y las desvirtúas diciéndolas embusteramente.
Tú, periodista —más bien “periodista”— deja de valerte de tu posición para mentir a la sociedad
que confía en tus palabras. Ser tendencioso y carente de objetividad es lo que la gente puede
asimilar con mayor facilidad, pero no te aproveches de su ignorancia, abrásalos con ideas bien
conjuntadas que informen adecuadamente.
Desvirtuarte de tu carente objetividad es proveerte con capacidad de autocrítica, vaya barbaridad
pensar que el periodista del siglo XXI se preocupe por realmente informar fuera de sus
preconcepciones.
La punta del iceberg es que sólo tenemos cierta extensión para exponer una idea, reflexionar la
carencia que tú, “periodista”, me has mostrado lo que no se debe hacer. Eres un ser despreciable
cuando manipulas la información con la sola base de que tu “selecto” grupo de fuentes lo dicen, sin
justificación real alguna.
Si llegaste a este punto y te sentiste ofendido permíteme felicitarte ya que has superado de los más
complejos obstáculos en la vida: enfrentarte con tu realidad, en este caso tu ignorancia.
Sé cómo Buck que se enfrentó a la ley del palo y del mordisco que le obligó a aprender y repetir,
pero que al final logra seguir su llamado salvaje, su verdadero ser, y así llegar al lugar que le
permitió develar quien realmente es.
Un periodista que no se doblega ante la autoridad incompetente, ignorante, e incapaz de entender
simples deberes de su labor… la información más allá de juicios políticos a base de “fuentes
cercanas”.
Inclusive —valga el inclusive— cuando esta autoridad sea la misma empresa periodística. No te
dejes engatusar por los intereses de los demás, no te vendas por
que el otro quiere informar lo que le beneficie, no escribas como te han hecho creer.

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