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Palabra Digital

Caridad por likes, la estrategia de los salvadores blancos

Los salvadores blancos han sido criticados por sus actitudes insensibles ante los pueblos más pobres del continente Africano. México no está exento de ello, ya que algunos fieles católicos han convertido las misiones de Semana Santa en eventos generadores de likes. 

Por Tamara Benavides

Colonialismo de los salvadores blancos

Las ideas colonialistas del escritor británico Rudyard Kipling no fueron superadas en plano siglo XXI. En esta época tan globalizada nos encontramos con los salvadores blancos ––White saviors, en inglés–– que más que hacer un bien por los pueblos en desventaja, los humillan con sus selfies. 

En el poema The White Man’s Burden (1889) Kipling nos remonta a esta actitud de superioridad racial ya que escribe lo siguiente:

“Toma la carga del Hombre Blanco, con paciencia para perseverar, para velar la amenaza del terror y detener la demostración de orgullo […]Toma la carga del Hombre Blanco, las salvajes guerras de paz, llena de lleno la boca del hambre y haz que cese la enfermedad”. 

El verso imperialista buscó alentar la colonización estadounidense en  Filipinas y justificó la anexión de las islas durante la guerra de 1899-1902. Al tiempo que minimiza la capacidad de autodeterminación de los pueblos.

Estos salvadores blancos del Instagram son herederos del complejo industrial, como lo nombra el escritor nigeriano Teju Cole. Su cometido: ayudar a gente no blanca, de manera superficial. 

El cometido no es el altruismo

Su cometido de ir como voluntarios a las zonas más pobres de África no es apoyar en planes estructurales solidarios. No les importa que la población del sitio que visitan pueda hacer frente a sus precariedades. El objetivo es tomarse una fotografía con la gente para sentirse bien con ellos mismos. Esta otredad ––eurocentrista sobre todo–– convierte a los seres humanos en objetos exóticos que hay que presumir en nuestras redes sociales. 

Según explica Beathe Ogard, directora del Norwegian Students’ and Academics’ International Assistance Fund (SAIH), un selfie con un niño africano “puede perpetuar la idea de que solo Occidente salva, cura o interviene a favor de estas personas, como salvadores del planeta”. 

Además esta falta de empatía en el voluntariado se ve reflejada en la tasa de abandonos del 43% ––según el estudio Análisis de las tasas de abandono en una muestra de voluntarios y causas más frecuentes––, cuando estos llevan al menos 4 meses de servicio. En cuanto el entusiasmo por la “labor altruista” se esfuma, estos salvadores vuelven a casa y los problemas se quedan en las comunidades que visitan. 

No se dejan planes a largo plazo como se pudiera esperar, sino algunas casas a medio pintar, artículos de primera necesidad ––que durarán a lo mucho un par de meses–– y pobladores humillados porque un grupo de adolescentes llegó del otro lado del mundo para decirles cómo se deben hacer las cosas ––olvidando que allí también hay profesionistas, como el caso de la ONG No White Saviors––. 

Damian Zane, periodista de BBC News, escribe que la actitud de los salvadores blancos es interpretada por las comunidades africanas como ofensiva. Incluso según expone:

“Algunos argumentan que la ayuda puede ser contraproducente, ya que significa que los países africanos seguirán dependiendo de la ayuda externa”.

El caso mexicano y la mal interpretación

No obstante, los mexicanos no debemos cantar victoria porque también estamos inmersos en esta problemática con las comunidades indígenas.

No importa que más del 50% de los mexicanos sean de tez morena. Los de mayor poder adquisitivo se van a blanquear ––y europeizar–– a través de la ropa, los gadgets, los idiomas y las escuelas donde se forman. Por ejemplo, el Cedros, el Cumbres, el Oxford, el Francés del Pedregal, el Miraflores, o cualquier otra institución perteneciente a órdenes religiosas como los Legionarios de Cristo o el Opus Dei. 

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en México hay 2 millones 68 mil personas ––de 15 años en adelante–– que se dedican a apoyar en sus tiempos libres a organizaciones sin fines de lucro y de estos, el 88.9% son voluntarios de algún grupo religioso. 

Para ponerlo en perspectiva, por cada 100 mil habitantes, 38 personas participan en alguna actividad religiosa. Mientras que solo 6 apoyan en la enseñanza y la investigación. 

No tiene nada negativo que los grupos religiosos y sus fieles inviertan tanto tiempo en obras de caridad o misiones, pero deja mucho qué pensar la actitud que toman algunos misioneros ––de las instituciones privadas antes mencionas–– ante las comunidades empobrecidas. 

Al igual que con los salvadores blancos de África, estos muchachos que se van en Semana Santa ––del 28 de marzo al 3 de abril–– a comunidades rurales pierden o mal interpretan la caridad de Cristo y el sentido de la evangelización. Pudiera decirse que terminan reproduciendo las actitudes indeseables de objetivar y “exotizar” al otro, a los habitantes del México profundo de Bonfil Batalla.  

El verdadero significado de caridad

Esta mal interpretación de la caridad, va en contra de lo que escribió San Pablo en 1 Corintios 13 en el versículo 3. En él se lee lo siguiente:

“Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo caridad, de nada me sirve […] La caridad es sufrida, es benigna; la caridad no tiene envidia, la caridad no se jacta, no se envanece”. 

Esto es importante saberlo porque si como creyente de la fe católica no conoces que significó para Jesús la misericordia tu “buena acción” no vale nada, porque es llana. Como se lee en el evangelio de San Mateo ––capítulo X, versículo 41––:

“El que recibe a un profeta porque es profeta, a recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo porque es justo, recompensa de justo recibirá”.

Nuevas estrategias de comunicación

Un ejemplo a seguir en buenas prácticas es el proyecto Raid-Aid del SAIH pues justamente buscan luchar contra los estereotipos que se reproducen en las acciones humanitarias o de desarrollo global de los salvadores blancos. Su esquema de reflexión pretende que los voluntarios piensen qué impacto tienen sus fotografías, de servicio, a la hora de explicar el contexto de la comunidad visitada. Inclusive, se encuesta a las comunidades para saber qué tipo de fotografías resultan ofensivas. 

Asimismo, se creó la cuenta de Instagram Barbie Savior donde se muestra a la muñeca, de Mattel, en situaciones absurdas. Con ello, se expone el comportamiento insensible en el que incurren los voluntarios para ganar likes en las redes sociales

El altruismo no es malo, solo no debe convertirse en un artilugio publicitario. El sufrimiento no es un activo. 

Foto: @barbiesavior

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