Gonzo: The life and work of Dr. Hunter S. Thompson
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Por: Maricarmen Páramo |
Este asombroso documental narrado por el actor Johnny Depp me dejó con una sensación de extrañeza y asombro ante la figura del creador del periodismo gonzo, el Dr. Hunter S. Thompson (1937-2005), autor, entre otras, de la novela Miedo y asco en Las Vegas.
Caracterizado por ser lo irreverente y el momento, era la concentración de la locura destinada al ahora para lograr la lucha, el cambio de los cánones periodísticos y de la sociedad en sí. No sólo periodísticamente es una figura a tener presente, sino también como quien busca transformar los cimientos desde los que se erigen los ideales de representación ciudadana.
Entre su afición por las armas y por las drogas, el documental muestra la totalidad de Hunter Thompson tal como fue: irreverente, explosiva, caótica, radical, decidida, única.
Si es o no cuestionable su trabajo a partir de sus excesos queda en segundo plano o hasta olvidado cuando llega el asombro ante la trayectoria de este personajazo que, admito, admiro a pesar de todo. Además, como el propio Hunter declaró: “No recomiendo el uso de drogas peligrosas, el consumo de alcohol ni la locura, pero en mi caso han funcionado”.
Lo gonzo
gonzo.- extraño, inusual o loco.
De origen incierto -aunque Thompson llegó a decir que era una palabra que la utilizaba uno de sus amigos para referirse a las personas que tienen la mente peor que los locos- el periodismo gonzo hace referencia a lo presencial, el periodista influye de forma directa en la noticia y sus impresiones son más importantes que el suceso mismo.
Hunter Thompson es una referencia necesaria de la contracultura, pues habló sin ataduras del alcohol y las drogas y las usó como tema central de su obra, desafiando los convencionalismos del periodismo tradicional.
El periodismo gonzo tiene grandes similitudes con el nuevo periodismo, de quien fue pionero Tom Wolfe. Sin embargo, el primero va más allá “al documentar las experiencias (del periodista) con la droga, el sexo, y el rock and roll como una forma de ilustrar las convulsiones sociales y psicológicas de nuestro tiempo”.
En su momento fue -y sigue siendo- extraño, inusual o loco pero no por eso deja de ser interesante, al contrario, reaviva la emoción de toda crónica vivencial. El reportaje de los Hell’s Angels y los artículos que escribió para la revista Rolling Stone marcaron una tendencia que, en gran medida, hacen de esta vertiente del periodismo una oportunidad de hacer cosas diferentes, comprometerse con la historia, ir más allá de los hechos y ser partícipe, no un simple espectador.
Lo político en Thompson
Siempre en contra del sistema, se alistó en 1970 como candidato a sheriff del condado de Pitkin, en Colorado. Aunque no resultó vencedor, su campaña tuvo una fuerte contienda. Entre sus propuestas estaban la despenalización de las drogas y otras promesas con un marcado interés en volver a la esencia de lo humano alejada del mundo posmoderno con la finalidad de reestructurarlo todo, en palabras de Bolívar Echeverría:
(...) lo político se concentra entonces en el trabajo que (...) en un sentido completa y en otro prepara la acción transformadora (...) en el plano de lo imaginario, como un trabajo "a-político" que cumple sin embargo de manera paradigmática con aquello que acontece en el momento extraordinario de la existencia humana, el momento político por excelencia: reactualiza, en el modo de lo virtual, el replanteamiento y la reinstauración de la forma social en cuanto tal, su interrupción y reanudación, su fundación y re-fundación.
Con su creciente interés en continuar denunciando a las autoridades, publicó Fear and Loathing: On the Campaign Trail '72, donde lo humorístico no tiene límites al momento de describir con absoluta honestidad la contienda entre los candidatos.
Hunter Thompson nunca dejó de expresar sus opiniones en contra o a favor de los políticos y de la sociedad, en particular la de la década de los ochentas, que describía como decadente y causa del verdadero fin del sueño americano. También, “sostenía que una mirada subjetiva podía acercarse más a la verdad que la fidelidad a los hechos”.
Su estilo sagaz jamás fue silenciado, ni por el eco del disparo del arma que él mismo apuntó hacia su cabeza a los 67 años, que no hizo sino expandir sus ideales y su propia voz con una fuerza inaudita, justo como en todos sus escritos.
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