Hacer periodismo en tiempos del narco
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Por: Israel Fuguemann |
Cómo hacer periodismo en tiempos del narco si al qué habla lo amordazan y al que escribe le cortan las manos. Dice Juan Villoro que hacer un trabajo periférico del tema es asegurar la supervivencia. Nunca ha sido fácil tocar intereses de terceros, menos cuando en ellos se revela un operar bañado de impunidad, violencia y corrupción, la misma mezcla que hoy obliga a tantos periodistas a optar por la autocensura.
No hay nota que valga la vida se suele decir ¿Pero acaso hay periodista que viva sin notas? Del año dos mil a la fecha han sido asesinados sesenta periodistas y otros diez se encuentran desaparecidos según cifras de Reporteros sin Fronteras. La sociedad se quedó sin el derecho de denuncia, pues hacerlo es ponerse la cruz en la frente.
El Comité para la protección de periodistas dice que ya no se puede hacer verdadero periodismo de investigación en México y otros países de América Latina, cuya situación parece tomar en muchos casos, las mismas tonalidades que oscurecen el ambiente “so pena de muerte”
Durante la presentación del libro en el en la Feria Internacional del Palacio de Minería, “El cártel de Sinaloa. Una historia del uso político del narco” de Diego Enrique Osorno, quien ha sido profesor de la Escuela de periodismo Carlos Septién García, se planteaba la paradoja en la cual está inmersa la prensa mexicana. Por un lado existe una poderosa sobre oferta informativa del narcotráfico. Del otro permea la censura por el peligro que representa publicar notas que develen los caminos por los que transita el crimen organizado.
Entonces lo que obtenemos es un periodismo que se queda en la superficie, que sólo se dedica a dar cifras de ejecutados, capturas y decomisos, no investiga, no hurga donde debiera. Roberto Zamarripa uno de los presentadores del libro de Osorno insistía en la necesidad de de “hacer periodismo documentado y no propagandístico”.
En fechas recientes las estanterías de las librerías procuran un espacio al boom de títulos que aluden al tema del narco. Hoy es fácil encontrar obras como “La reina del sur”, “Las narco-rutas”, “El Cártel”, “Un asesino solitario”, “La virgen de los sicarios” por mencionar algunas, trabajos quemás que periodísticos son literarios.
Bajo éste contexto la literatura va tomando sus propios causes, se enraíza y tiñe. Toma para sí lo que en ese universo llamado México existe, sangre, balas, drogas, sexo, folklor, muerte, corrupción, apodos, lenguaje, mitología y su inasequible búsqueda de narrar lo que está pasando. Lo se vive día con día.
Élmer Mendoza escritor y profesor de la Universidad de Sinaloa dice “La literatura se ha convertido en una de esas jaulas en las que entran los buzos para poder ver de cerca a los tiburones, para explorarlos sin el temor de que sus colmillos se claven en su carne.” Hoy es mejor hacer literatura que periodismo, porque en ella se corren menos riesgos.
Entonces ¿cuál es el papel del periodista? ¿Qué postura debe ocupar? Por un lado debemos aceptar la premisa de que el periodismo debe ser revelador. Algo que no está ocurriendo en los diarios de circulación nacional, porque se está dejando de lado la investigación. “No se está ayudando a comprender el problema sino a mitificarle” aseguraba Ciro Goméz Leyva durante su participación en la presentación.
, por eso preocupa que hoy a los libros, periódicos y revistas les escurra sangre, eso es lo que vende. Es cierto que en el escenario nacional eso es una realidad. Hoy amanecemos con la noticia de que han sido ejecutados 16 jóvenes en una fiesta en Ciudad Juárez, que cinco sujetos aparecieron descuartizados en Michoacan, o que personas cuelgan de puentes con mensajes dirigidos a la ciudadanía.
Nos está rebasando la ansiedad por ser los primeros en obtener la nota, no por ser los más documentados.
Para erradicar el miedo, es necesario crear un ambiente propicio para que quienes trabajan en la investigación lo hagan sin temor alguno. Que las notas puedan ir firmadas por quién ha investigado, y no por los staffs o las redacciones por miedo a las represalias. Diego Osorno me comentaba de la necesidad de “cuidar la firma de uno”, eso es lo único que nos puede salvar de caer en un periodismo vacuo y superficial.
Brindar seguridad a todo ciudadano no es un pedido, sino un reclamo social. Es responsabilidad de los gobiernos dotar de los instrumentos necesarios para ejercer un periodismo libre y responsable. Es compromiso de los periodistas practicar el oficio con la mayor dignidad posible.
Es por eso que hacer periodismo en tiempos del narco, debe ser una posibilidad que ayude al cambio, ese que tanta falta nos hace en nuestro país.
Para Palabra Digital con los mejores deseos en esta nueva etapa. |